La venta de combustibles cayó un 2,19% interanual en agosto y sumó su séptimo mes en baja
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El Gobierno volvió a postergar hasta noviembre las subas pendientes del impuesto a los combustibles para contener el impacto sobre los precios y la inflación.
El Poder Ejecutivo nacional resolvió prorrogar nuevamente la aplicación de las actualizaciones pendientes sobre el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDC). La medida fue oficializada este miércoles mediante el Decreto 1126/2026, publicado en el Boletín Oficial, trasladando el impacto de las subas para noviembre próximo.
La disposición congela de forma transitoria los gravámenes que recaen sobre la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil. En términos concretos, la normativa posterga los incrementos remanentes acumulados correspondientes a los períodos fiscales de 2024, 2025 y a los dos primeros trimestres de 2026.
En los considerandos de la medida, la administración central fundamentó la postergación bajo el objetivo de «continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible».
La decisión se toma en un contexto de doble presión sobre los costos de la energía: por un lado, las recientes actualizaciones de tarifas aplicadas por las compañías petroleras en el mercado local; por el otro, la volatilidad internacional del barril de crudo derivada de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente. Al diferir el componente tributario, el Palacio de Hacienda busca contener el traslado automático a los precios minoristas de boca de expendio y evitar un rebote en el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Desde septiembre del año pasado, el esquema vigente establece revisiones trimestrales indexadas a la inflación. En paralelo, el decreto ratificó la continuidad del régimen diferencial para el gasoil despachado en las provincias patagónicas, el departamento mendocino de Malargüe y el partido bonaerense de Patagones.
La postergación reiterada de estos tributos se convirtió en una herramienta recurrente de contención inflacionaria desde mediados de 2024, aunque con un impacto directo en las cuentas públicas.
Según estimaciones de la consultora privada Economía y Energía, la serie de suspensiones y desdoblamientos impositivos aplicados a los combustibles a lo largo de 2025 implicó una resignación de ingresos fiscales que alcanzó los US$ 2.326 millones. Con el nuevo cronograma, la Casa Rosada vuelve a calibrar el equilibrio entre las metas de recaudación y la estabilidad de precios en el último tramo del año.