La firmeza del mercado energético internacional ha introducido una nueva variable de tensión en la estructura de precios local tras la consolidación del barril de petróleo Brent por encima de la barrera de los US$100. La cotización alcanzó este miércoles los US$108, lo que representa un incremento del 4,5% y agudiza la inquietud por el traslado directo a los surtidores argentinos.

Bajo este escenario, la dinámica de los precios parece haber tomado un rumbo divergente respecto a las proyecciones de la conducción de la petrolera estatal. Si bien el CEO de YPF, Horacio Marín, había asegurado que no se producirían "cimbronazos" en los valores locales, lo concreto es que en el transcurso de las últimas dos semanas los combustibles experimentaron un alza acumulada del 10%.

Este encarecimiento de la energía impacta de forma directa en el índice de precios al consumidor y condiciona las metas de estabilización. De acuerdo con diversas mediciones del sector privado, la aceleración en los costos de los combustibles contribuye a que la inflación proyectada para el mes de marzo se sitúe nuevamente en torno al 3%.