El FMI exige revisar exenciones del IVA y actualizar combustibles para sostener el superávit
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El sector privado formal perdió más de 12.000 puestos en julio y sumó su menor volumen en 52 meses, con fuerte impacto en la industria y la construcción.
El mercado laboral formal profundizó su fase contractiva durante julio tras registrar la pérdida de 12.716 puestos asalariados en el sector privado. Con este declive mensual del 0,2%, la nómina total de trabajadores registrados descendió a 6.106.800 dependientes, el piso operativo más bajo detectado en los últimos 52 meses, de acuerdo con los registros de la Secretaría de Trabajo procesados por la consultora Politikón Chaco.
El balance acumulado desde noviembre de 2023 marca una caída del 4,2% en la serie desestacionalizada, lo que equivale a la supresión de 265.765 empleos formales dentro del circuito corporativo. La retracción interanual alcanzó el 2,2%, evidenciando una dinámica donde las pocas ramas en expansión generaron apenas 644 vacantes frente a las 13.358 bajas absorbidas por los rubros en retroceso.
La erosión productiva se concentró en actividades troncales de la economía real. Durante el último mes medido, la Construcción cedió 2.178 plazas y la Industria Manufacturera resignó 2.832 posiciones, acompañadas por mermas en el comercio y la intermediación financiera. En el análisis de mediano plazo, el sector fabril acumuló un recorte de 90.924 puestos desde el cambio de gestión, mientras que el rubro constructor recortó 64.083 nóminas.
El deterioro del tejido asalariado exhibe un comportamiento dispar en el esquema federal, con 17 distritos en terreno negativo durante julio. En la medición extendida desde noviembre, solo Neuquén y Río Negro conservaron saldos favorables. El resto de las provincias sufrió contracciones severas, encabezadas en volumen absoluto por Buenos Aires y seguidas en el interior productivo por Córdoba y Santa Fe, jurisdicción que contabiliza una pérdida neta de 17.774 empleos formales en dicho período.