El funcionario Manuel Adorni ha transitado un complejo espiral de controversia que, tras cumplir ya un mes, no muestra señales de término. El detonante de este calvario se produjo con la difusión de una fotografía de su esposa, Bettina Angeletti, durante la gira oficial por el Argentina Week en Nueva York y Miami, la cual confirmó su presencia en la comitiva presidencial sin tener un cargo público.

En su primera defensa, Adorni señaló que la presencia de Angeletti en el avión presidencial, el ARG-01, fue una decisión del presidente Javier Milei. Además, lanzó una frase que más tarde calificó de desafortunada: "Vengo a deslomarme una semana y quería que mi esposa me acompañe", lo que desató una ola de críticas respecto al uso de recursos públicos para fines personales.

La atención se desplazó posteriormente al regreso, cuando surgieron registros que complicaron su versión de los pasajes. Si bien el coordinador defendió que los billetes de vuelta fueron abonados de su bolsillo, la defensa argumentó que en el ticket figura la jefatura de Gabinete y no el nombre de Angeletti, ya que "se pagó su propio pasaje".

A esto se sumó la difusión de que Adorni viajó con su familia, ida y vuelta, en un vuelo privado a Punta del Este con su amigo Marcelo Grandio, quien posee contratos en la TV Pública. Aunque el ex vocero presidencial afirmó que los tickets fueron pagados por su bolsillo, este es un hecho que actualmente busca dilucidar la Justicia.

Las causas judiciales contra el funcionario se han multiplicado, enfocándose principalmente en presunto enriquecimiento ilícito y manejo de fondos públicos. Las investigaciones abarcan la compra de propiedades de alto valor y los viajes que han generado sospechas. En las últimas 48 horas, el juez federal Ariel Lijo, a instancias del fiscal Gerardo Pollicita, tomó una medida drástica al levantar el secreto fiscal y bancario. La Justicia ahora tiene acceso a todos los movimientos de dinero de Adorni y su esposa desde enero de 2022 hasta la fecha.

El escrutinio no solo se dirige a los viajes, sino también a la compra de un departamento en Caballito que el funcionario habría escriturado por un valor menor al de mercado, además de otros bienes que no concuerdan con sus ingresos declarados previos a su función pública. Paralelamente, el Gobierno ha trabajado para mantener su figura ligada a la gestión, sosteniendo que "Sigue siendo la voz del Gobierno".